Las Diputaciones Provinciales nacen inspiradas por el espíritu liberal de la Constitución de Cádiz de 1812, que establecía para el gobierno y administración de las provincias las diputaciones; no sólo como instrumento de promoción de los pueblos que abarcarían su circunscripción “… En cada provincia habrá una diputación llamada provincial, para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior” (artículo 325), sino como coordinadores de la labor de los ayuntamientos (artículo 323). Además se les confería una serie de competencias para el fomento y desarrollo económico de la provincia (artículo 335).

Desde sus inicios se erigieron en un instrumento fundamental en la consolidación del régimen constitucional.

Aunque creadas en 1812, no empezaron al mismo tiempo en todas las provincias, teniendo al principio una vida muy irregular. Eliminadas en 1814, no reemprenderán su actividad hasta 1820 durante el breve período que supuso el Trienio Liberal (1820-1823) en el que se recuperan los principios constitucionales. Tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 se lleva a cabo una nueva división territorial de España (49 provincias) que, con pequeñas modificaciones posteriores será la que, en términos generales, se mantiene hasta nuestros días.

Finalmente las Diputaciones serán reorganizadas de un modo definitivo por el Real Decreto de 25 de septiembre de 1935.

En el caso de Galicia, la Diputación única se instala en A Coruña en el verano de 1820 y perdurará hasta abril de 1822. Esta segunda Diputación desaparece tras la aprobación por las Cortes de la organización territorial llevada a cabo en 1822. Galicia queda estructurada entonces en 4 provincias: A Coruña, Lugo, Ourense y Vigo.

La Diputación de A Coruña se constituye en sesión de 1 de junio de 1822, siendo su presidente don Antonio Loriga y figurando entre sus atribuciones el arreglo de los ayuntamientos, cuyo territorio pertenezca a las distintas provincias así como la rectificación de los límites de la nuestra.

Con la nueva división provincial de 1833 perduran en Galicia las 4 provincias constituyéndose de nuevo las Diputaciones en 1835 concretamente la de A Coruña en sesión celebrada el 21 de noviembre.

A partir de este momento y salvo puntuales períodos conflictivos, ejercen sus funciones sin interrupción hasta la actualidad, naturalmente de acuerdo con el sentido que imponen las sucesivas modificaciones legislativas en el ámbito del Régimen Local.